Ectopasásitos

Pulgas

Las pulgas (siphonaptera) son insectos sin alas, aplanados lateralmente que parasitan a mamíferos y aves. El único estadio parasitario son los adultos, mientras los huevos y los estadios inmaduros se encuentran en el medio. Son parásitos comunes en gatos, perros y otras mascotas pudiendo también picar a las personas. Las pulgas son vectores de determinados patógenos

Biología

Ciclo biológico

El adulto es el único estadio parásito de C. Felis en tanto que el resto del ciclo se desarrolla en el medio, habitualmente en los lugares de reposo de los hospedadores. El ciclo de las pulgas se puede mantener tanto en el interior como en el exterior de las viviendas. De hecho, su alto grado de adaptación a ambientes urbanos les permite desarrollarse en casas y edificios con calefacción en cualquier estadio del año, principalmente si cuentan con refugios adecuados, como alfombras y suelos enmoquetados. Por el contrario, en el exterior el ciclo de las pulgas tiene una marcada estacionalidad, dependiente de la temperatura y humedad, siendo más habituales de primavera a otoño, si bien pueden prolongar su actividad en años y zonas de climas más benignos.

Los estadios más vulnerables a las condiciones ambientales son las fases no parásitas, afectando tanto a su supervivencia como al tiempo de desarrollo. Así, el periodo de estadio de huevo a adulto, en condiciones ambientales optimas es de tan solo 14 días, pudiendo llegar prolongarse hasta 140 días, en condiciones adversas.

La pupa es el estadio más resistente pudiendo sobrevivir durante meses en ausencia del estímulo de un hospedador que desencadene la emergencia inmediata del adulto.

Epidemiología de la pulicosis

La infección por pulgas, en general, y por C. felis, en particular, se caracteriza por no ser muy especifica para un hospedador determinado, pudiendo afectar a distintas especies animales, tanto domésticas como silvestres (conejos, hurones, y otros micromamiferos). Estos animales, si comparten el hábitat con perros y gatos, tanto en la vivienda como el jardín, y no reciben tratamiento para el control de pulgas, pueden convertirse en una fuente de infección para los animales de compañía. La infestación se produce por el paso de pulgas adultas de un animal a otro o bien por acceso del hospedador a los lugares se cría donde se desarrollan los estadios inmaduros hasta adultos a la espera de un estímulo para iniciar su primera alimentación.

El comportamiento de acicalamiento de los animales, especialmente los gatos, tiene una importante función de control de la pulicosis, limitando tanto el número, como la longevidad de las pulgas que los parasitan.

Signos clínicos de la infestación por pulgas 

 La presencia e importancia de los signos clínicos por pulicosis depende de los siguientes factores: 


  • Frecuencia de la exposición a pulgas
  • Duración de la infestación por pulgas
  • Presencia de infecciones secundarias o cualquier otra enfermedad cutánea concomitante.
  • Grado de hipersensibilidad 
Los animales no alérgicos pueden, si acaso, manifestar algún signo clínico leve y rascado ocasional, consecuencia de la irritación producida por el deambular de las pulgas o por sus picaduras. Los animales alérgicas o que desarrollan una reacción inmunológica a a la saliva de la pulga, muestran prurito, alopecia, pelo quebradizo, pápulas y máculas eritematosas con formación de costras. Pueden observarse lesiones de pioderma de superficie tipicamente en las zonas lumbo- sacra que se extienden hacia los muslos y el abdomen. Frecuentemente, se observan dermatitis piotraumática secundaria, pioderma y seborrea. en casos crónicos, la piel muestra un engrosamiento de la dermis con acantosis, hiperqueratosis y liquenificación. Además, especialmente en animales jóvenes, viejos o debilitados, las infestaciones masivas por pulgas pueden llegar a causar anemia. Finalmente, el alto grado de adaptación de los ciclos de la pulga y D. caninum hace que el diagnóstico de esta cestodosis pueda utilizarse como  indicador de una infestación actual o reciente.

  Diagnóstico de la infestación por pulgas


Cuando el número de pulgas presente en un perro es bajo, puede ser difícil detectarlas, especialmente en determinadas razas, debido a la longitud y espesor del manto. Si el número de pulgas es elevado y, dependiendo de la capa del animal pueden llegar a observarse a simple vista, si bien es más sensible recurrir a un cepillado profundo y observación frecuente del peine. Aun así, en ocasiones es difícil evidenciar pulgas adultas siendo más accesibles la identificación de las deyecciones de los adultos que se caen tras el cepillo. En este caso el material recogido por este medio que tendrá el aspecto de motas negruzcas, se coloca sobre un fondo de papel blanco previamente húmedo, que disuelve en parte el contenido en sangre sin digerir y forma un halo rojizo alrededor de las heces.

En ocasiones, acicalamiento es constante, es difícil confirmar la presencia de pulgas adultas en animales con signos de dermatitis alérgicas a pulgas (DAP). En estos casos, la evidencia clínica unida a la respuesta del tratamiento y el diagnóstico diferencial, son fundamentales. Las pruebas de alergias pueden ser orientativas, si bien, en ningún caso es la única técnica de selección para el diagnóstico de DAP. Es especialmente complicado en pacientes con otros tipos de alergias, por ejemplo de tipo alimentario, o atópicos que, por otra parte, suelen estar más predispuestos a padecer de DAP. 


Control de los estadios no parásitos


La evidencia de las pulgas adultas en las mascotas suele ser la punta iceberg de la población existe en el entorno. Por ello es fundamental no
descuidar la eliminación de los huevos, larvas y pupas. En este sentido, el tratamiento medio ambiental debe concentrarse en áreas donde el animal pasa la mayor parte del tiempo extremando, en estos lugares las medidas de higiene, aspirando en profundidad alfombras y moquetas o lavando los tejidos y lugares de descanso de los animales. Estos métodos, aumentan su eficacia si se complementan con productos especificados diseñados para aplicar en el medio ambiente (pulverizadores, nebulizadores, etc), o sobre el animal que suele contener compuestos con actividad adulticiada y/ o reguladores del crecimiento ( IGR). Cuando la parasitación es elevada, se requiere la combinación de productos de aplicación en el medio y en los hospedadores para su adecuado control.











        
 

Comentarios